Atardecer frente al Nilo, de un día cualquiera. En un año en el que todavía soy joven.
Se mueve incesante. Arrastra a las falucas y a las palmeras en el horizonte.
Me arrastra a mí, que todavía no quiero volver. Extasiada de Luxor. Embriagada de El Cairo, en el auto de Ahmed, rumbo a Giza.
La mayoría me sonríe con pocos dientes, con muchas arrugas y con ojos de profundo negro. De profundo verde. El Mar Rojo les ha teñido la piel Nubia.
La grandeza faraónica se perdió en el tiempo… y vive para siempre en la arena del desierto.
Bueee me habia inspirado... pero el blog me cerro jajaja
ResponderEliminarDecia, sueño noche y dia, con poder admirar esa belleza en persona... algun dia espero que ese anhelo se haga realidad....
I Love U Egipto...
Tenes que ir Mariano!!! Es increíble... Yo volvería mil veces...
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