Te miento en la cara. Una fabulación dulce y meditada, creada para despistarte. La invención complaciente nace espontánea, amable, casi sin esfuerzo. Mientras, evado tocarte. Mientras, evito hablarte de cerca, para que no descubras lo adultero de mis palabras.
Y yo, artífice y artesana, mártir y victimaria, de a poco me confundo en mi propia inventiva y soy feliz soñándote delante mío, como si fueras un espectro, una aparición divina… y humana. Y quizás, ciertamente no existas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario