El último sol del invierno. La caricia minuciosa.
La felicidad que se concibe, paciente.
Volver de casa, después de reconocer a donde se pertenece.
Las páginas que me dedicaste y las que yo elijo, como una montaña mágica.
Y de fondo, esa trompeta que en su versión original sonaba para un violín (Bach así lo permitió).
Este mes me sabe a nostalgia en todos los lugares. A recuerdos de otra vida en esta misma vida.
“La distancia es un oasis…. Una forma de mentir…”
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