No se si les pasa, pero detesto los días de lluvia en B.A.City.
Por razones que aún no descifro, las personas y la naturaleza se ponen de acuerdo y orquestan un plan en mi contra.
Empezando por la señora, señor o pibito, que, siendo poseedor de paraguas, camina debajo del balcón… ¿Por qué? ¿Por qué ser tan jodido? ¡¿Que no me ves?! No tengo paraguas, ni piloto, ni una revista en la mano para taparme… y ahí estas vos… tooodo tapadito (hasta botitas de lluvia, que amoroso) ¡¡¡y encima querés doble techo!!! No no. No es así la vida. Encima, salí de casa con esos zapatitos divinos de charol, que me costaron un ojo de la cara, y que uso dos veces al mes (porque no quiero arruinarlos); pero la culpa aclaremos, no es mía; como parte del plan macabro que les contaba y del cual los del noticiero también forman parte, el de las meteorológicas anunció que iba a ser un día primaveral; asi que yo, toda chocha, me calcé los acharolados y me hice un brusshing para matar… ahora para matar del susto al próximo que me cruce, porque a esta altura luzco como Don King.
Superada la bronca por la lucha territorial por “debajo del balcón” y luego de recogerme mi (hasta hace unos minutos, secos minutos) bellísima cabellera, la veo venir. Y digo “la veo”, porque en la mayoría de los casos son mujeres, en general añosas, asesinas en potencia; que con su paraguas descuajeringado y con alambres a la vista, han salido a la calle a dejar ciegas a las personas. Entre ellas a mi (es como que les doy ganas, ya me di cuenta). No son concientes del arma letal que portan. Se esconden debajo del paraguas y jamás me miran a la cara (como si les invadiera un sentimiento de culpa), porque saben del peligro que representan. Pero les diría que no son las peores, o que por lo menos podrían pelear el puesto con “los/las egoístas”. Y creo que saben de quienes hablo: esas personas que en Mar del Plata el verano pasado encontraron la oferta de la sombrilla y ahora le sacan jugo usándola para la lluvia. Gente, tenemos dos metros y medio de vereda (por ser generosa), usted mi querido/a, y por una cuestión matemática ¡no puede salir a la calle con un paraguas de tres metros de diámetro! Y esto no es un problema rompecabezas de Paenza… esta cuestión es pura lógica y consideración, y he aquí donde creo que verdaderamente radica “el quid” de la cuestión. ¿En la consideración? No. ¡Que lujo! Hace tiempo la resigné. En la lógica. La misma que falta cuando quiero salir del subte y no puedo, porque la gente quiere entrar y todavía no sé como hacerles entender que si yo no bajo, ellos no pueden subir. Porque la puerta es una sola, nada más. O cuando esa señora aprieta muuuuchas muuuuchas veces el botón del ascensor, porque piensa que así va a venir más rápido. Por citar dos ejemplos cotidianos nomás.
Otra que nunca falla es “la llamada esperada”. Justo hoy, si, no podía ser ayer que estaba rajante el sol. Justo hoy me llama para salir. No sé que otro producto ponerme para salvaguardar la humedad que asedia y esconderme el grano que afloro cual “Jazmín del Cabo” con el tufo ambiental (que lindo), y como si fuera poco, no vamos a ir a un bar medio oscurito donde podría (valga la paradoja) pilotearla un poco. Me invitó al cumple de la prima. ¡Que divino! ¡Y cuanta luz! Y van a estar toooodas las primas y las hermanas que tienen esos pelos de propaganda de Pantene (porque nunca me toca una cuñada con pelo “babbè” como el mío) ¡¿Qué más podría pasarme?! ¡¿Qué me venga?! Y si. Lo doy por hecho. ¡¿O que pensé?! ¿Que ese granito era una muestra gratis del subcutáneo? Noo m´hija. Esa es una alarma hormonal.
Pero bueno, “como siempre que llovió paro” y “nada es para siempre”, la tortura un día acaba. Las confabulaciones en mi contra en algún momento, cesan.
Me cagó el fin de semana. Ya sé. La cosa, es que en este mundo todo es un contrapunto, y el de esta historia, se imaginarán, es una buena película, una rica comida y un hermoooooso “cucharón”. Pero como ese tema da para explayarse, mejor lo dejo para otro “Manifiesto”.
PD: Dedicado al colectivero divino, que haciendole un finito a la vereda, me baño con aguita bien embarrada. Sepa señor, que en esta vida todo vuelve.
siiiii
ResponderEliminarcu-cha-ron
cu-cha-ron!
jajajaja
fiel retrato de un día lluvioso en capital, menos mal q es sábado y no domingo sino el tono no hubiera sido el mismo! jaja
ResponderEliminarme encantó!!! queremos más!
vamos q el público te aclama! y por favor alguien que concientice a las señoronas con paraguas, un día de estosa van a dejar tuerto a alguno...
besossssss
Mili, Ya tomé medidas profilácticas: usar antiparras.
ResponderEliminarNo compres la jaaaaaaaaaaaaaaleaaa Real que segun Nuri no sirve jajajaja....
ResponderEliminarPD: Jaleeeea jajaja