domingo, 27 de junio de 2010

Lengua

“La oración es una unidad de sentido que tiene autonomía sintáctica”.
A veces me siento como una oración.
Algunos días soy una bimembre, una función sintáctica simple: solo sujeto y predicado, capaz de enunciar proposiciones lógicas en un castellano muy civilizado.
Otros días en cambio (la mayoría) se me dan por los metaanálisis, el sentido deja de ser una unidad y la coherencia ya no es unidireccional… ahí todo comienza; los sujetos de simples se convierten en compuestos y mi actitud enunciativa e imperiosa, de repente se transforma en dubitativa (cuando no paso horas siendo una frase desiderativa anhelando que ojala él, sea el núcleo del sujeto; sin darme cuenta que sin escribirlo, lo nombro y que para estas alturas es algo así como mi sujeto tácito). Y envidió a la lengua escrita que con solo un punto pone fin (mi lengua humana jamás aprendió a bajar la voz para hacerlo).
Entonces un poco agotada, abandono la gramática y solo dibujo garabatos…

No hay comentarios:

Publicar un comentario