domingo, 20 de junio de 2010

Coco

Recordarte…
Haciendo cazuela de calamares, en su tinta.
Emocionándote con las noticias.
Con el cigarrillo eterno. La voz ronca.
Tus inventos. Los arreglos para casi todo.
Los versos y los cuentos. Y leyendas a la hora de la siesta.
Tu chaquetilla blanca impecable.
Las clases de manejo y los mates a toda hora.
Anécdotas de infancia, de estudiante y de tu padre.
Observaciones anatómicas y fisiológicas. (Cuánto me han servido).
Los bailes en la cocina.
La tradición. El orgullo de pertenecer. Tu pueblo.
Shifrin. Debussy y Sandro.
Tus amigos hermosos.
Sobrenombres. Algunas notas de piano.
Las sesiones de magia.
Los ajíes en vinagre. El lechón para las fiestas.
La dedicación, el amor y el talento por la medicina.
Tu empatía y compasión por todos.
Los zapatos de Guido.
La couppé Torino gris topo. Las carreras de TC.
Tus libros. Las diapositivas y el proyector que no apareció nunca.
Tus consejos proverbiales. Tu abrazo protector…
Parecen no desaparecer nunca… Pa.

1 comentario:

  1. Uf, difícil competir con papá con uno así.
    Amo las impresiones como éstas, que no desaparezcan nunca, Talitá.
    Me emocioné.

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