Lo intuí en las estrellas, todo pasa. Las caricias mudas, el látigo de tu abrazo, hasta lo profundo del espacio que nos sobra. Predestinadas las cosas a que sucedan. Sin que lo piense ahora.
Ese vino en el fondo de la copa. Rubí el tinto mancha mi boca, torpe a esta altura.
Astor hace llorar a su bandoneón (siempre lo quise por eso, pero más lo quiero por nostálgico). Y a mi también.
Y todo sobreviene mientras bailamos sobre el parquet del comedor. Me hablás al oído sobre tus viajes surrealistas al rincón de mi cuello, ese que notás cuando te hablo de costado. Y yo lo vuelvo a formar para que reemprendas la travesía, como un vicio oculto que practicamos a solas.
Entonces, nos encontramos en nuestro planeta, mirando ovnis y las fases de la luna desde la ventana; saboreando cada minuto en cámara lenta. Sin tic-tac en el reloj. Ecualizando mi karma con el tuyo, en el finito espacio que encierran las paredes de esta casa.
Afuera, el resto del mundo, seguirá diluyéndose en intentos de paz, llegarán naves desde Marte a explorar si hay posibilidad de vida en la Tierra… y nosotros, necios, fóbicos y un poco irreales, seguiremos contemplando la vida que imaginamos, coexistiendo en la locura irrefrenable, que sin querer, hemos alcanzado.
Me encanto!!!!!!!!
ResponderEliminarbesos amiga
Gracias Catu!! Comparti tu sentimiento de (o por) Octubre; mas que rojo, "en rojo"!! jaja... y por esta vez, no le demos la razón a Calamaro.
ResponderEliminarBesos!!!!